Cuba Libre

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Desde su nombre hasta sus ingredientes e historia, este trago, sin lugar dudas, es el matrimonio más exitoso que ha existido entre el capitalismo y el socialismo. Los Montesco y los Capuleto de la Coctelería. Amor prohibido murmuran por las calles…

Primero lo primero: ¿cuál es la diferencia entre un simple Ron & Cola y una Cuba Libre? La respuesta es el limón. Un simple vaso highball relleno de ron cubano, refresco de cola y limón (como decoración, exprimido o ambos) es la receta de la Cuba Libre, una bebida que tiene un pasado bastante político que se remonta a hace más de un siglo, según los historiadores Anistatia Miller y Jared Brown, autores del libro Cuban Cocktails.

Los orígenes, como muchos otros en la historia de la coctelería, son inciertos. Lo que no cabe duda es que sucedió durante la época de la colonia española, cuando los cubanos, junto con la ayuda de los estadounidenses —que “curiosamente” en ese entonces tenían excelentes relaciones diplomáticas—, pelearon en contra de los españoles para obtener su independencia. Todo esto por ahí del año 1898.

“¡Cuba Libre!” comenzó como una expresión, un grito de libertad que coreaban los patriotas que luchaban en contra la independencia española. De ahí salió el nombre. En cuanto a los ingredientes, el ron era una bebida popular en la isla desde mediados del siglo, pero se necesitaba de algo dulzón que tapara su amargor. Entonces solo faltaba el ingrediente secreto, el refresco de cola, que fue introducido por los marinos estadounidenses para calmar la sed. Y pues uno más uno son dos.

Ya después la Coca-Cola, junto con otras compañías americanas, se instaló en Cuba. De hecho, fueron uno de los primeros países fuera de Estados Unidos en embotellar este refresco. Es por eso que hablar de libertad es un decir, pues la colonia estadounidense quizá fue más discreta, pero también existió durante el gobierno capitalista del dictador Fulgencio Batista. Por eso algunos cubanos en el exilio le llaman a esta bebida, de forma un tanto burlona, “Mentirita”.

La relación entre Cuba y Estados Unidos comenzó a fragmentarse en 1959. Tanto, que durante el gobierno de Fidel Castro este trago entró en peligro de extinción. Primero cuando el gobierno de la revolución cubana nacionalizó la propiedad privada y las destilerías más reconocidas tuvieron que abandonar la isla. Después, cuando se cerraron las fronteras al comercio americano y el refresco moreno fue prohibido y mal imitado de forma local.
Pero al final, a pesar de las prohibiciones y para suerte de muchos pubertos del mundo, este cóctel resultó ser bastante resiliente. Para ese momento la receta había recorrido el mundo y los mercados se habían globalizado, por lo que quedó a salvo. ¿Qué sucederá con este trago ahora que la relación entre estos países comienza a enfriarse? Solamente el tiempo lo dirá.

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